Dime qué te gusta y te diré quién eres
Por: Estela Ferrer
Crítica de arte, profesora y escritora
El acto de escuchar al otro, de abrirse a sus opiniones se encuentra sobrevalorado dentro de la agitada dinámica que vive la sociedad cubana actual. El proyecto Feedback (retroalimentación), nació precisamente a partir del desarrollo de este ejercicio desde un fundamento psicológico: el conocimiento-adquirido mediante la entrevista-de los gustos en materia de arte de un grupo previamente seleccionado de personas que trabajan en el espacio físico donde se ubica la galería. Tomando estos criterios como base, las obras resultan sus interpretaciones de la información recibida; ya sea desde la representación de los motivos hasta un acercamiento más sensitivo.
Feedback plantea hacer un alto para pensar en el gusto como cualidad primera que condiciona la apreciación de una obra de arte. Si bien gusto y juicio estético han sido distinguidos como conceptos diferentes en cuanto a la profundidad analítica que cada uno plantea; el proyecto también indaga en una relación antiquísima de la historiografía del arte: la figura del autor y su contrario. Al ser ampliada ahora hasta el universo de la psicología sería: el yo y el ello.
Estos artistas no intentan sólo quedarse en el marco representacional de los diversos imaginarios personales al concretarlos en una pieza, si no una relación más compleja: la invitación a analizar el entorno social-desde la ubicación geográfica del espacio sin desestimar las tareas que se asumen como cotidianas-los hábitos y costumbres que terminan condicionando la percepción del sujeto.
Desde esta perspectiva Carlos Becerra opta por la fotografía en Píxel, una manera muy personal de interpretar el reclamo de la necesidad de realismo en la obra de arte. En el caso de las obras cinéticas el propio movimiento alude a lo recurrente, las imágenes que conquistan generalmente la preferencia popular. En esta línea las dos obras muestran íconos como la bailarina que se justifica debido a la cercanía del espacio al lugar de ensayo del Ballet de la Televisión Cubana y paisajes del Morro y el malecón. Ambas, imágenes que generan sosiego, reposo y evidencian una necesidad de enajenación.
Fernando Espinosa por su parte llega a la construcción de sus piezas desde una estética que remite a la década del 50. Un poco más distanciado del carácter procesual de las obras, el creador se adentra en estas identidades al ponerlas en paralelo con hechos del pasado. Es una metodología que se constata en las soluciones que da a sus cuadros en los que se detectan reminiscencias de antiguos cupones de canastilla y cuños como una especie de validación de la producción artística.
Feedback unifica y ancla en el tiempo de la obra de arte un cúmulo de condicionantes sociales, experiencias de vida antiguas y contemporáneas. Tal vez alguien crea que son creaciones inocentes, pero como se afirmaba en la célebre frase situada justo a la entrada del Oráculo de Delfos: nada es más importante para enfrentarse a una pregunta; ya sean las que se plantea el ser como sujeto social o las que manan de la obra de arte que conocerse a sí mismo.
Estela Ferrer. La Habana, marzo 2014.